Mujer y Maternidad

Mujer y Maternidad

Ser mujer se asocia indiscutiblemente con ser madre y en muchos casos, la maternidad ocupa tanto el tiempo de una mujer que se olvida de ella misma y de sus propias necesidades.
La maternidad conlleva sentimientos contradictorios para la mujer puesto que por un lado, la sociedad le manda mensajes de felicidad, de bienestar, de realización personal y, la realidad, muchas veces, choca con todo ello. La mujer se ve sumida en una angustia que le cuesta reconocer y mucho más mostrar. Las expectativas como “buena madre” que se esperan de ella son extremadamente altas y por intentar cumplirlas se ven inmersa en momentos de ansiedad, estrés e incluso depresión.

La demanda de cuidados por parte de un bebé casi siempre es cubierta en exclusiva por la madre y esto pasa factura a la mujer.
No negamos el hecho de la hermosa realidad que se esconde tras esa nueva criatura que ha llegado al mundo y que requiere de nosotras para su crecimiento, el problema surge desde otro lado y es que la mujer deja de reconocerse como tal (identidad primigenia) para convertirse solamente en madre. Su papel en la sociedad cambia, se ha difuminado su estatus de mujer, es más, de mujer sexuada y ahora es únicamente madre. Papel que representa a la perfección para seguir siendo socialmente aceptada.

Os voy a poner un ejemplo que seguro que habréis vivido bien por vuestra parte o bien a través de la experiencia de unos amigos o familiares.

Antes de que nazca un hijo en el hogar, el hombre se refiere a su mujer por su nombre o por alguna palabra cariñosa pero, en el momento que da a luz deja de tener ese apelativo y se refieren a ella con el nuevo rol: “mami, que hay hoy de comer”; y no nos referimos a que sean los hijos los que llamen “mami” a su madre, sino que es la propia pareja la que ya le atribuye ese rol, alejándola sin querer de su verdadera identidad.

Una mujer puede ejercer de muchas cosas a lo largo de su vida, profesional y emocionalmente hablando pero no puede limitarse a un único rol, en el que a veces, digámoslo, no se siente del todo cómoda. Y, esa es otra de las presiones a las que se ve sometida una mujer cuando está ejerciendo la maternidad: no se puede quejar.

Una madre, por el simple hecho de serlo, debe ser feliz y sentirse plena y realizada o, al menos, eso es lo que nos dicen desde todos los ámbitos de la sociedad. Pero esto no es del todo así, hay mujeres que reconocen el amor que sienten hacia sus hijos y, a la vez, son conscientes que personalmente no se sienten ni más realizadas ni más felices.

En El Balcón de las Mujeres queremos que las mujeres vuelvan a sentirse ellas mismas al margen del rol que estén ejerciendo en cada momento. Por ello queremos que compartáis con nosotras los talleres y actividades que os lleven a reconoceros, de nuevo, como esos seres tan maravillosos que sois.