Las Culpas

Dicen que las mujeres son especialistas en sentirse culpable y la culpa es autocastigo. Si pienso que algo ha sido por mi culpa me encierro en esa cárcel que construimos nosotras mismas, somos presas y carceleras a la vez. La culpa nos enferma, nos impide disfrutar y ser felices.

“La buena culpa” es cuando al sentir que he tenido la responsabilidad de algo rectifico, eso es diferente al castigo de la culpa.

“Para ser felices tenemos que llevar dos maletas, en una llevaremos un poco de miedo, en otra un poco de culpa”. Llevar una maleta con un poco de miedo significa que a pesar de tener miedo somos capaces de hacer eso que nos produce miedo. Un ejemplo, tengo miedo de hablar en público aunque es algo que quiero y necesito hacer, tengo dos opciones, dejar que el miedo sea más grande que yo, ponerme excusas y no hacerlo. La otra opción es prepararme, practicar y salir al escenario a pesar del miedo, quizá las primeras veces me tiemble la voz, cuando lo haya hecho varias veces ese miedo casi desaparece.

La maleta de la culpa significa que a veces es preferible sentir un poco de culpa, decir que NO algo que no me apetece hacer, en vez de decir SI para no sentirme culpable.

¿Por qué cuesta tanto decir NO?

Aparte de para no sentir culpa, es por la necesidad de complacer y la necesidad de aprobación.

Esto es algo que también se da mucho en la psique femenina, no decimos que sea un rasgo exclusivo de nosotras, aunque es algo que constato en las sesiones de terapia y en los talleres.

Desde niñas se nos educa para complacer y a pensar tanto en los demás que nos olvidamos de lo que realmente queremos, por eso nos da miedo decir que no, para no defraudar, para que nos enfaden.

Todo esto es un gran peso que lleva a muchas mujeres, por eso la frase “fuera culpas” y la de “las niñas buenas van al cielo, las malas a todas partes”, ayuda a salir de esa autoexigencia de ser buenas y perfectas, también nos culpamos por un mínimo fallo.

Recordemos todo esto para estar en la vida con la tranquilidad y la confianza de ser nosotras mismas, sintiendo que tenemos derecho a decir que no, soltando el miedo a que piensen mal de nosotras, dejando de necesitar la aprobación continua de los demás.