” La han vaciado, lo escuché de niña, ahora me ha pasado a mí”

La palabra histerectomía está formada con raíces griegas y significa extirpación del útero. Sus componentes léxicos son: hystera (matriz, útero) y ektomé(extirpar). La palabra hystera viene del griego hystera, que significa útero. Se le asignaba la histeria a las mujeres, cuando tenían un problema en el útero, el que le hacia entrar en caos y en crisis nerviosas. En el siglo XX dejó de utilizarse este concepto.

La extirpación del útero de una mujer es un hecho doloroso tanto físicamente como psicológicamente. Se trata de una mutilación, de la pérdida de un órgano, aunque externamente no se perciba, solo queda una cicatriz, al final las mujeres toman conciencia de su pérdida, de su vacío. Algunas recuerdan cuando de pequeñas oían a sus madres hablar de alguna mujer a la que habían “vaciado” e imaginaban que esas mujeres no tenían nada por dentro.

Las pérdidas hay que llorarlas y sentirlas, hacer el duelo de forma consciente para volver a sentir paz. Muchas mujeres me cuentan que tras esa pérdida aprendieron a cuidarse y a quererse más.

Una de estas mujeres escribió su vivencia a modo de poema:

“A los 42 años me extirparon el útero

Pero fingí que no había pasado,

Al principio me hice la fuerte

Como siempre había hecho.

A los meses empecé a llorar,

A sentir ese vacío,

A abrazarlo

A abrazarme por fin.

Empecé a tejerme un nuevo útero,

Con hilos de amor a mí,

Amor a mí.

Y empecé a decir No cuando quería decir no,

Y a decir Si cuando quería decir SI,

Antes no lo hacía,

Por miedo,

Miedo a no ser perfecta,

A no ser buena,

A no ser responsable,

Miedo a ser.

Y se acabaron los miedos,

Y me puse a mí en primer lugar,

A escuchar mis necesidades,

A cuidarme,

A respetarme,

A aceptarme,

A amarme.

Y de mi nuevo útero

Nació una mujer nueva,

La mujer que siempre quise ser,

Yo, sin necesidad de aprobación,

Yo sin miedo a equivocarme,

Yo auténtica

Con mis luces y mis sombras,

Con mi niña interior a salvo

En mi corazón.