La adicción al amor

Adicción al amor

En el libro de Pía Mellody “La adicción al amor”, la autora explica que las personas codependientes han sufrido algún trauma infantil que las hace inmaduras emocionalmente, hay unos síntomas primarios característicos del codependiente.

Los síntomas primarios son:

  1. Dificultad para experimentar niveles apropiados de autoestima, para amarse a sí mismos.
  2. Dificultad para establecer límites funcionales con los demás para protegerse a sí mismos.
  3. Dificultad para asumir la propia realidad, para identificar quién se es, y cómo compartir eso con los demás.
  4. Dificultad para afrontar de un modo interdependiente las propias necesidades y deseos como adultos, es decir, para cuidar de sí mismos.
  5. Dificultad de experimentar y expresar la propia realidad con moderación, de forma apropiada a la edad y circunstancias.

A su vez las personas coodependientes presentan otros síntomas secundarios:

  1. Control negativo: tratan de controlar a los demás o permiten que los controlen a ellos, ambas formas establecen respuestas negativas haciendo que los coodependientes achaquen a los demás su propia incapacidad para sentirse interiormente reconfortados consigo mismos.
  2. Rencor: los coodependientes utilizan el rencor como una forma inútil de protegerse a sí mismos y recuperar su autoestima. Cuando se abusa de estas personas estas experimentan dos cosas con bastante intensidad, una disminución de su autoestima y una profunda necesidad de detener el abuso y dejar de ser victimas. La cólera da una sensación de poder y energía, en cantidades saludables nos proporciona la fortaleza para hacer lo que sea necesario para protegerse. Pero cuando se combina la cólera con obsesión para castigar al ofensor o buscar venganza entramos en el rencor. El rencor debilita al coodependiente pues representa de nuevo en su mente el proceso de victimización, eso trae consigo emociones dolorosas, como vergüenza, una cólera deficientemente expresada o no expresada en absoluto, y una frustración depresiva. El rencor juega un papel clave en como las vidas de los codependientes, achacan la culpa a los demás, y sin embargo es su propia incapacidad de protegerse a sí mismos con límites saludables lo que más les cuesta ver.
  3. Espiritualidad deteriorada: los codependientes convierten a alguien más en su poder superior, a través del odio, el temor o la adoración, o bien intentan ser el poder superior del otro. Tanto si el codependiente es consciente de ello como si no, este síntoma secundario puede ser bastante doloroso o dañar su salud y su desarrollo funcional.
  4. Adicciones o enfermedad mental o física: nuestra capacidad de afrontar la realidad se halla directamente relacionada con nuestra capacidad de tener una relación saludable con nosotros mismos, eso significa amarse, protegerse, identificarse consigo mismo, cuidarse y moderarse. Vivir a partir de esa relación saludable y centrada consigo mismo nos permite afrontar la realidad de quiénes somos, quiénes son los otros, quién es el poder superior en nuestras vidas, y cuál es la realidad de nuestra situación actual. Desarrollar estas capacidades y percepciones constituye el núcleo de la recuperación de la codependencia. Una persona con una adicción es probablemente una persona codependiente y a la inversa, una persona codependiente tendrá uno o más procesos adictivos u obsesivo compulsivos.
  5. Dificultad con la intimidad: la intimidad supone compartir nuestra propia realidad y recibir la realidad de los otros sin que ninguna de las dos partes trate de juzgarla o cambiarla. Los codependientes con el síntoma nuclear de identificar quiénes son(su realidad) y de compartir apropiadamente con los demás, no pueden mostrarse íntimos de una manera saludable, puesto que la intimidad significa para ellos compartir su realidad. Si no se comparte la realidad de forma saludable no pueden comprobar sus percepciones inmaduras y continúan teniendo problemas dolorosos en sus relaciones con los que les rodean.

En este tipo de “relación coadictiva” una de las partes se suele centrar en la pareja y en la relación, mientras que la otra trata de evitar la conexión íntima dentro de la relación, habitualmente es a través de alguna clase de adicción, el primero sería el adicto al amor y el segundo adicto a la evitación.

A veces es necesario acudir a terapia para poder poner fin o superar las secuelas de haber estado en una relación de dependencia tóxica, ir al origen para no volver a caer de nuevo en ese tipo de relaciones.